David Bisbal en portada de Vanity Fair: el retrato honesto de un artista en movimiento, entre la raíz, el riesgo y la madurez artística.
Hay momentos en la vida de un artista que funcionan como una pausa consciente. No para detenerse, sino para tomar aire antes de un nuevo impulso. La presencia de David Bisbal en la portada de Vanity Fair Spain pertenece a ese tipo de umbrales: un espacio donde la imagen, la palabra y el gesto se alinean para revelar un estado creativo preciso.
La entrevista y las fotografías no buscan construir un personaje, sino mostrar a un hombre que ha aprendido a convivir con su propia historia sin quedar atrapado en ella. Lo que aparece es un David que se reconoce, que se cuestiona, que se afina. Un David que no necesita exagerar nada para decirlo todo.
En sus palabras se intuye que este tránsito no ocurre en soledad. Hay un acompañamiento creativo diferente, una forma nueva de trabajar que sostiene su búsqueda y le permite avanzar con más claridad entre la raíz, el riesgo y la madurez artística. No lo explica, pero se percibe en la serenidad con la que habita este momento.
Un oficio que se sostiene en la disciplina y la memoria
David habla de su voz como quien cuida un instrumento vivo. No hay misticismo, hay método: hielo, constancia, el mismo ritual. Un gesto mínimo que revela una ética. La voz no es un don que se da por sentado, sino un territorio que se protege.
También reivindica su genealogía musical. Cuando nombra a Camilo Sesto como el mejor cantante de todos los tiempos, no busca provocar, sino situarse dentro de una tradición que respeta. Es un gesto de pertenencia, no de comparación.
Y reconoce la importancia de quienes lo acompañaron en sus inicios. Menciona a Kike Santander como una figura clave, no desde la nostalgia, sino desde la gratitud de quien sabe que ningún comienzo es solitario.
El deseo de sonar distinto sin romper con lo que lo sostiene
David Bisbal atraviesa un momento de búsqueda. Lo dice sin dramatismo: quiere sonar de otra manera, escapar de la repetición, abrir una puerta que aún no ha cruzado con su próximo disco —grabado en los Henson Studios de Los Ángeles—. No se trata de renegar de lo hecho, sino de buscar otra forma de sentir y de decir.
Habla del pop actual y de cómo siente que el género se ha encorsetado en los últimos años. No lo plantea como crítica externa, sino como desafío interno: si el entorno se vuelve predecible, él quiere moverse. Quiere riesgo. Quiere aire.
David deja entrever que el próximo disco no será una continuación automática, sino un movimiento consciente. Habla de querer escapar de inercias, de buscar un espacio donde el pop vuelva a respirar. Menciona los Henson Studios como quien señala un territorio que exige más verdad que artificio, y lo hace desde una serenidad que solo aparece cuando un artista sabe quién es y hacia dónde quiere ir. No lo dice de forma explícita, pero en sus palabras asoma un proyecto más orgánico, más arriesgado y más conectado con la raíz que lo sostiene.
En ese tránsito creativo hay un punto de inflexión silencioso: el proyecto navideño que lo llevó a grabar de otra manera, más orgánica, más cercana a la tradición y al cuerpo real de la música. Allí encontró una puerta que no esperaba, un modo de trabajar que lo reposicionó y le abrió un territorio sonoro nuevo. La complicidad de Cheche Alara en ese proceso fue decisiva: una grabación casi artesanal que le devolvió una forma de verdad que creía perdida. Desde entonces mira hacia las grandes voces y productores de los setenta y ochenta, no como gesto retro, sino como espacio donde volver a respirar y reinventarse sin romper con lo que lo sostiene.
Las imágenes como declaración silenciosa
Las fotografías que acompañan la entrevista no buscan espectacularidad. No hay artificio ni exceso. Lo que muestran es un cuerpo en calma, una mirada que no necesita imponerse, una presencia que se sostiene sola.
La ropa, los gestos, la luz: todo está al servicio de una idea sencilla y poderosa. David no interpreta un papel. Está siendo. Y esa naturalidad, lejos de restar fuerza, la multiplica. Las imágenes funcionan como una extensión de su discurso: sobrias, directas, sin ruido.
Un artista que reconoce el cuidado y la historia que lo sostiene
Cuando compartió la portada en sus redes, David no habló de promoción, sino de vivencia. Contó que esta entrevista lo encontró en plena Gira de Navidad, en ese tránsito donde la emoción del directo convive con la gestación de un nuevo disco —el décimo— que ya empieza a insinuarse. Lo que transmitió no fue prisa, sino ilusión: la sensación de estar abriendo una etapa que respira distinto.
También dejó claro que la sesión no fue un trámite. Se sintió acompañado, escuchado, sostenido por un equipo que entendió su momento y lo trató con una delicadeza que él valora profundamente: desde la fotografía hasta el vestuario, desde la dirección hasta la conversación. Para él, esa armonía no es un detalle menor; forma parte del resultado.
Reivindicó además algo que pocas veces se dice en voz alta: la prensa escrita tiene un modo particular de acercarse a la verdad. No lo hace desde el ruido, sino desde la pausa. Permite contar sin agotarlo todo, revelar sin desvelar del todo, dejar espacio para que el lector complete lo que falta. Ese equilibrio —entre lo que se dice y lo que se sugiere— es algo que él aprecia.
Y, como siempre, volvió a su origen. Agradeció el cariño con el que se ha recibido este número y recordó que su historia musical no se construyó de un día para otro. Nació en escenarios pequeños, en pueblos del Levante y de Andalucía, en noches de carretera con la Orquesta Expresiones, en los primeros pasos que lo llevaron hasta aquí. Nombró al equipo que hizo posible la sesión, no como una lista técnica, sino como un reconocimiento a quienes también forman parte de este momento.
1. Sobre el nuevo ciclo creativo
Una frase que abre la puerta a lo que viene y sitúa este momento en el tránsito hacia su décimo disco.
"Ya deja caer algunos apuntes de lo que será mi próximo disco de estudio… mi 10º disco. Casi nada."
2. Sobre la magia de la prensa escrita
Un pensamiento que revela cómo entiende David el espacio íntimo y narrativo de una entrevista en papel.
"La prensa escrita tiene algo muy especial.
Tiene esa magia de contarte, de atraparte, de decir verdades…
y al mismo tiempo dejar incógnitas en el aire."
3. Sobre la historia que lo sostiene
Un recordatorio de que su recorrido no se explica sin los escenarios pequeños, la gente que lo acompañó y la memoria que sigue viva.
"Seguimos intentando construir una historia musical que no sería posible sin el apoyo de siempre, desde aquellos días subiéndome a los escenarios con la Orquesta Expresiones, recorriendo pueblos de Andalucía y del Levante, hasta el inicio de mi carrera y todo lo que vino después."
Una frase que abre la puerta a lo que viene y sitúa este momento en el tránsito hacia su décimo disco.
"Ya deja caer algunos apuntes de lo que será mi próximo disco de estudio… mi 10º disco. Casi nada."
2. Sobre la magia de la prensa escrita
Un pensamiento que revela cómo entiende David el espacio íntimo y narrativo de una entrevista en papel.
"La prensa escrita tiene algo muy especial.
Tiene esa magia de contarte, de atraparte, de decir verdades…
y al mismo tiempo dejar incógnitas en el aire."
3. Sobre la historia que lo sostiene
Un recordatorio de que su recorrido no se explica sin los escenarios pequeños, la gente que lo acompañó y la memoria que sigue viva.
"Seguimos intentando construir una historia musical que no sería posible sin el apoyo de siempre, desde aquellos días subiéndome a los escenarios con la Orquesta Expresiones, recorriendo pueblos de Andalucía y del Levante, hasta el inicio de mi carrera y todo lo que vino después."
Un futuro que ya se intuye
Lo que emerge de la entrevista es un artista que ha dejado atrás la urgencia del inicio y la presión del ascenso. No está en modo supervivencia ni en modo demostración. Está en modo construcción. En modo elección.
Habla de su vida personal con la misma serenidad con la que habla de su carrera. No desde la exposición, sino desde la claridad. La familia, el equilibrio, el trabajo: todo aparece como parte de un mismo mapa. No hay compartimentos estancos. Hay integración.
Y en esa integración se nota algo esencial: David ha llegado a un punto donde puede permitirse cambiar sin perderse. Donde puede abrir un nuevo ciclo sin romper con el anterior. Donde puede reinventarse desde la raíz, no desde la negación.
David Bisbal instaló la Navidad en cada ciudad que visitó con su Gira Clásica Todo Es Posible En Navidad, y ahora instala también una nueva etapa en su propio recorrido. La portada de Vanity Fair no lo presenta como icono, sino como hombre en tránsito. Y es precisamente ahí, en ese tránsito consciente, donde su música vuelve a encontrar espacio para respirar.
David Bisbal: “He aprendido tanto de Juan Gabriel y Raphael como de Aitana… y Camilo Sesto es el mejor cantante de todos los tiempos”https://t.co/835nQ7FQOa
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